No Idea CDMX en Espectro Electromagnético

El 27 de octubre asistí al Festival No Idea CDMX en Espectro electromagnético en el cual me tocó ver tres sets de improvisación.

El primero estuvo conformado por Fernando Vigueras y Ute Wassermann, entre ambos improvisadores crearon un sonido a partir de diversos recursos. En el caso de Wassermann la voz y distintos objetos y silbatos y en el caso de Vigueras la guitarra preparada. El dúo realizó dos improvisaciones en el que cada integrante complementaba el sonido del otro. El sonido de Wassermann me pareció similar al canto de aves, mientras que el de Vigueras podría compararse con insectos, viento y lluvia. Wassermann exploró glissandos y diversos sonidos guturales que modificaba con objetos colocados en su boca, mientras que Vigueras generaba sonidos granulados, frotados y detonados por objetos electrónicos en vibración, como motores y ventiladores. Un set lleno de sonido y recursos con un rango dinámico propio de estos instrumentos. Aunque en algún momento el dúo rompió la improvisación con una pausa de silencio, en general el sonido lo mantuvieron durante lo largo de los sets, casi no hubo interacción visual, pero la experiencia de ambos se conectó a través de la escucha.

Después continuó el trío formado por Remi Alvarez, Marshall Trammell e Itzam Cano. Los músicos se complementaron bien, los tres son poseedores de buena técnica sobre el instrumento, llama la atención el set de batería de Trammell quien toca sin contratiempos y tiene una técnica de golpear el tambor con una mano y una baqueta. El ritmo era provisto por el contrabajista Cano, mientras Alvarez y Trammell se incorporaban con ataques percusuivos de la batería, flauta y sax. Ambos músicos —Trammell y Alvarez— fluctuaban con sus gestos percutidos, mientras que el contrabajista mantenía el flujo de la improvisación. Los tres se acoplaron bien en el momento, solo que ambos sets carecían de cambios, más bien se desarrollaron en un continuo en el que cada uno tocaba con sus recursos. Un set con bastantes acentos percusivos y algunos momentos de intensidad.

El tercer set fue de sonido mínimo, el cual se ordenó alrededor del tornamesista Ignaz Schick, quien propuso la dinámica desde un inicio a partir de su sonido sutil y repetitivo. En este set el contrabajista Juan García se mostraba atento al sonido producido por Schick y Cogburn quien incorporaba los sonidos de su contrabajo de manera que tejía el continuo de las tornamesas con la percusión. Cogburn incorporaba la percusión de manera creciente, desde sonidos mínimos producidos por la retroalimentación que provocaba un micrófono de contacto colocado sobre la membrana de la tarola hasta la resonancia de las baquetas sobre el parche y el raspado de platillos sobre la superficie. El set dio un giro en la última tercera parte cuando Schick propuso un sonido más distorsionado y Cogburn lo acentuó con movimientos de platillos sobre su tarola, los cuales resultaban amplios y resaltaban por su expresión física. Me pareció que este set estuvo un tanto desconectado entre los músicos con relación a los anteriores.

Esta fecha del No Idea CDMX estuvo variada en cuanto al dúo y los tríos presentados en pequeños cuatros del lugar que el público llenó. También se presentó el video Echoes of Impermanence dirigido por Meteora. Algo interesante que se observó en los tres sets fue cómo la personalidad de cada músico era expresada a partir de sus acciones sonoras. Cierro este blog con las siguientes preguntas ¿qué papel tiene la escucha en la conexión de los músicos al improvisar?, ¿qué papel tiene la conexión visual? y ¿es posible hablar de fuerzas creativas distribuidas en el momento de improvisar?

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